Ideas clave
1. La conciencia es una fuerza fundamental en evolución, no solo una función cerebral.
Para el materialista, la materia es lo primero y la conciencia lo segundo; para la contratradición, la conciencia es lo primero.
Desafiar al materialismo. El libro argumenta en contra de la postura científica dominante que sostiene que la conciencia es un mero subproducto de la actividad cerebral. En su lugar, plantea que la conciencia es un aspecto primario e irreducible de la existencia, que precede e incluso da forma a la materia. Esta perspectiva alternativa concibe la conciencia como una presencia activa y viva.
Más allá del cerebro. Los casos de hidrocefalia en los que las personas funcionan con normalidad con un tejido cerebral mínimo desafían el mantra de que «el cerebro produce la conciencia». Estas anomalías sugieren que la conciencia podría existir de manera independiente o ser una propiedad distribuida más allá del cerebro físico, lo que apunta a un misterio mucho más profundo de lo que la ciencia actual admite.
Una corriente subterránea. Aunque la ciencia académica históricamente ha ignorado o descartado la conciencia, las ideas sobre su centralidad y su evolución potencial han persistido en las tradiciones esotéricas y espirituales durante siglos. Esta «historia secreta» ofrece una perspectiva más amplia que el reciente enfoque científico, centrado exclusivamente en explicar la conciencia a través de procesos físicos.
2. La «conciencia cósmica» insinúa el próximo salto evolutivo de la humanidad.
La conciencia cósmica... es una forma de conciencia más elevada que la que posee el hombre común.
Un nuevo nivel de percepción. La iluminación personal de Richard Maurice Bucke lo llevó a proponer la «conciencia cósmica» como la siguiente etapa en la evolución humana, después de la percepción simple y la autoconciencia. Este estado implica una profunda percepción del cosmos como una presencia viva, acompañada de una iluminación intelectual y una inmensa alegría.
Señales de emergencia. Bucke creía que esta conciencia superior, aunque históricamente inusual, se estaba volviendo más común y aparecía en individuos de diferentes culturas. La veía como un paso evolutivo natural, comparable al desarrollo del sentido del color o de la apreciación musical, que alguna vez fueron limitados pero que terminaron por convertirse en facultades generalizadas.
Características de este estado:
- Percepción del cosmos como algo vivo
- Iluminación intelectual
- Sentimiento de inmensa alegría
- Convicción de la inmortalidad y de la bondad universal
- Percepción del amor como el fundamento del mundo
La visión de Bucke, aunque quizás excesivamente utópica, capturó un optimismo generalizado sobre el potencial humano a principios del siglo XX, sugiriendo que la humanidad estaba madurando hacia un plano de existencia superior.
3. Nuestra mente cotidiana es una «válvula reductora» que limita la percepción de la realidad.
nuestra conciencia de vigilia normal, la conciencia racional, como la llamamos, no es más que un tipo especial de conciencia, mientras que a su alrededor, separadas de ella por la más delgada de las pantallas, se encuentran formas potenciales de conciencia completamente diferentes.
Filtrar la realidad. William James y Henri Bergson propusieron que la función principal del cerebro no es producir conciencia, sino limitarla. Actúa como una «válvula reductora» o filtro que selecciona únicamente la información necesaria para la supervivencia y la interacción práctica con el entorno, recortando una realidad manejable a partir de una totalidad vasta y abrumadora.
Acceder a una realidad más amplia. Los estados alterados de conciencia, ya sean inducidos por sustancias (como los experimentos de James con óxido nitroso), experiencias místicas o la hipnagogia, eluden temporalmente este filtro. Estos estados revelan que nuestra conciencia de vigilia ordinaria es solo un modo limitado, y que existen otras formas de percepción completamente diferentes que ofrecen destellos de una realidad más rica y compleja.
Consecuencias del filtrado:
- Pérdida de la «frescura» de la percepción que se experimenta en la infancia
- Enfoque en objetos individuales en lugar de en el flujo continuo (la «duración» de Bergson)
- Dificultad para percibir significados o conexiones más profundas
- Una sensación de separación del mundo
Entender el cerebro como un filtro sugiere que el mundo «real» es mucho más expansivo e interconectado de lo que nuestra conciencia cotidiana nos permite percibir, y que existen potenciales sin explotar justo al otro lado de la «más delgada de las pantallas».
4. La evolución está impulsada por una fuerza vital creativa y el esfuerzo consciente.
La vida necesita un punto de apoyo seguro en la materia para poder concentrarse en la verdadera tarea de la evolución: comprender y desarrollar la mente.
Más allá del azar darwiniano. Pensadores como Bergson, Nietzsche, Ouspensky, Blavatsky y Steiner desafiaron la visión puramente mecanicista de la evolución impulsada por la mutación aleatoria y la supervivencia del más apto. Propusieron una fuerza o impulso inherente y con un propósito que dirige la vida hacia una mayor complejidad, libertad y autoconciencia.
El Élan Vital. El concepto de Bergson del «élan vital» describe una fuerza espiritual que penetra la materia, la organiza y empuja la evolución hacia la novedad y una mayor libertad. Argumentaba que el objetivo de la vida no es la mera adaptación, sino el desarrollo de la mente, lo cual requiere una base material estable.
Cultivo consciente. Ouspensky y Steiner enfatizaron que la evolución humana, a diferencia de las etapas anteriores, requiere un esfuerzo y un cultivo conscientes. No es un proceso automático, sino que depende de que las personas trabajen activamente en sí mismas y fomenten una cultura que apoye el surgimiento de una nueva conciencia.
Diferentes caminos evolutivos:
- Plantas: La vida «se duerme» en la inmovilidad (Bergson, Steiner)
- Insectos: Gobernados por el instinto, carecen de iniciativa (Bergson)
- Vertebrados/Humanos: Potencial de libertad y autodirección (Bergson)
- «Nueva Raza»: Individuos que evolucionan conscientemente más allá de la norma (Orage, Ouspensky)
Esta perspectiva considera a la humanidad como la vanguardia de un proceso cósmico, con la tarea de desarrollar la mente y el espíritu, y sugiere que nuestra evolución futura no está predeterminada, sino que depende de nuestras elecciones y esfuerzos.
5. Las tradiciones esotéricas custodian una «historia secreta» del desarrollo de la conciencia.
Existe lo que yo llamo una «historia secreta de la conciencia», y en lo que sigue intentaré sacar a la luz parte de esta historia secreta.
Una contranarrativa. El libro explora una historia del pensamiento sobre la conciencia que ha sido ignorada en gran medida por la ciencia y la filosofía académicas, y que se encuentra dentro de las tradiciones esotéricas, espirituales y metafísicas. Esta «historia secreta» considera que la conciencia es el elemento central de la existencia y rastrea su evolución a través de diferentes períodos históricos.
Figuras e ideas clave:
- Madame Blavatsky (Teosofía): Ciclos cósmicos (manvantaras/pralayas), Razas Raíz (Lemuria, Atlántida), el Registro Akáshico y jerarquías espirituales que guían la evolución.
- Rudolf Steiner (Antroposofía): Evolución cósmica a través de etapas planetarias (Antiguo Saturno, Sol, Luna, Tierra), épocas postatlantes, jerarquías espirituales y la lectura consciente del Registro Akáshico.
- A.R. Orage: El «superhombre» nietzscheano combinado con ideas teosóficas, la conciencia como un proceso por niveles (animal, humano, sobrehumano) y el «éxtasis» como un estado superior.
- P.D. Ouspensky: Misticismo experimental, la «cuarta dimensión» como una realidad superior, lo «milagroso» oculto en lo cotidiano y la «nueva raza» de individuos en evolución.
Más allá de la visión materialista. Estas tradiciones ofrecen cosmologías y antropologías elaboradas que contrastan fuertemente con el materialismo científico. Proponen que los orígenes de la humanidad son espirituales, no meramente animales, y que la evolución está guiada por la inteligencia, no solo por el azar.
6. Las mentes antiguas percibían la realidad a través de una conciencia «participativa».
Claramente, si Schwaller de Lubicz tiene razón, los antiguos egipcios, y la hipotética civilización que los precedió, tenían una relación con el mundo profundamente diferente de la nuestra.
Unidad con el mundo. Pensadores como Schwaller de Lubicz, Owen Barfield y Stan Gooch sugieren que la conciencia humana primitiva no estaba separada del mundo como lo está la nuestra hoy en día. Experimentaban una conciencia «participativa», sintiéndose profundamente conectados con la naturaleza y el cosmos.
Evidencias del pasado:
- Antiguo Egipto (Schwaller de Lubicz): La «inteligencia del corazón», la percepción simbólica (jeroglíficos) y la conciencia de la armonía cósmica, posiblemente heredadas de una civilización anterior (la Atlántida).
- Neandertales (Stan Gooch): El culto a la Luna, la «cultura de la Luna», posibles habilidades psíquicas vinculadas al cerebelo y una naturaleza «dual» en los humanos modernos debido al mestizaje.
- Vieja Europa (Marija Gimbutas): Una civilización matriarcal, orientada a la Diosa y en armonía con la naturaleza, que precedió a las culturas patriarcales del dios del cielo.
- Arte paleolítico: Sugiere un mundo vital y mágico, y posiblemente el uso de sustancias psicotrópicas (Paul Devereux).
Una percepción diferente de la realidad. Este modo participativo significaba que el mundo se experimentaba como algo vivo, impregnado de significado y de fuerzas espirituales (dioses, espíritus de la naturaleza). No era una colección de objetos inertes, sino un tapiz vivo en el que los seres humanos estaban integrados.
7. El lenguaje revela la evolución desde la unidad hasta la separación del mundo.
El lenguaje contemplado es un espejo de mi conciencia y de su evolución.
La historia dentro de las palabras. Owen Barfield argumentaba que la historia del lenguaje es un registro de la evolución de la conciencia humana. Al rastrear el significado de las palabras, particularmente de las metáforas, podemos ver cómo ha cambiado nuestra percepción de la realidad a lo largo del tiempo.
De lo concreto a lo abstracto. El lenguaje ha pasado de ser sumamente figurativo y estar ligado a objetos tangibles o actividades físicas a volverse cada vez más abstracto. Lo que ahora vemos como simples metáforas fueron alguna vez descripciones literales de un mundo que se experimentaba como vivo e interconectado.
La pérdida de la participación:
- Lenguaje primitivo: Expresaba un mundo donde la conciencia «participaba» directamente, viendo el «interior» de las cosas.
- El auge de la alfabetización (Leonard Shlain): Desplazó el enfoque hacia el pensamiento abstracto y lineal (dominancia del hemisferio izquierdo), contribuyendo a la separación de la naturaleza y al auge de los valores patriarcales.
- Lenguaje moderno: Un «tejido de metáforas muertas» que refleja una conciencia que ya no experimenta el mundo como algo intrínsecamente significativo o vivo.
El análisis de Barfield sugiere que nuestra sensación actual de alienación está profundamente arraigada en la estructura misma de nuestro lenguaje, el cual refleja una conciencia que ha perdido su conexión directa y sentida con el mundo que describe.
8. Nuestra conciencia «mental-racional» actual se enfrenta a una profunda crisis.
La crisis que experimentamos hoy... es una crisis del mundo y de la humanidad como solo ha ocurrido anteriormente en coyunturas cruciales.
El auge del ego. Jean Gebser identifica la estructura de conciencia «mental-racional», surgida alrededor del 1225 a.C., como el origen de nuestro ego moderno y del pensamiento dirigido y discursivo. Esto trajo consigo la libertad intelectual, pero también la separación del mundo y la posibilidad de caer en el sinsentido.
Deficiencia y colapso. Gebser sostiene que esta estructura entró en un estado de «deficiencia» alrededor del siglo XIV (simbolizado por el ascenso de Petrarca y el auge de la perspectiva), lo que llevó a un énfasis excesivo en el análisis, la objetividad y la pérdida del significado trascendente. Esta deficiencia está culminando ahora en una crisis de fragmentación y nihilismo.
Señales de la crisis:
- Pérdida de valores y significados compartidos («desintegración de los valores»)
- Auge del racionalismo extremo y del materialismo (cientificismo)
- Fragmentación en el arte, la filosofía y la cultura (posmodernismo)
- Creciente alienación y malestar psicológico
- Potencial de catástrofe global
Esta perspectiva considera el estado actual de la civilización occidental no solo como un período de cambio, sino como el colapso potencial de una forma fundamental de ser y percibir, provocado por el agotamiento del modo mental-racional.
9. Está surgiendo una conciencia «integral» que transforma nuestra experiencia del tiempo.
El tema principal del libro, que parte de la alteración de la relación del hombre con el tiempo, es la nueva conciencia, con la que las generaciones más jóvenes están profundamente sintonizadas.
Una nueva mutación. Jean Gebser plantea el surgimiento de una estructura de conciencia «integral» o «aperspectivista», que se caracteriza por una nueva relación con el tiempo y una capacidad para integrar los modos de percepción anteriores. No se trata de una progresión lineal, sino de una «mutación» desde el origen.
La irrupción del tiempo. A diferencia del tiempo lineal de la estructura mental-racional o del tiempo cíclico de la mítica, la estructura integral experimenta el tiempo como un «presente continuo». Esto implica una «irrupción» del tiempo en la que el pasado, el presente y el futuro son accesibles simultáneamente, yendo más allá de nuestra comprensión convencional del flujo temporal.
Características de la conciencia integral:
- Aperspectivista: Percibe la realidad desde múltiples puntos de vista de manera simultánea, trascendiendo las perspectivas individuales.
- Diafanidad: La cualidad de que el origen espiritual «resplandezca a través» del mundo material.
- Libertad del ego: Una trascendencia del ego limitado que permite una percepción más amplia e integrada.
- Verición/Atención: Percibir el «sí mismo» de las cosas, su ser y significado inherentes.
Esta conciencia emergente ofrece el potencial de superar la fragmentación de la estructura mental-racional al integrar sus fortalezas (la racionalidad, el ego) con los modos vitales, míticos y arcaicos, lo que conduce a una percepción de la realidad más holística y libre de las limitaciones del tiempo.
10. Lo «paranormal» ofrece destellos de potenciales humanos latentes.
La experiencia subjetiva no explicada me produce una gran irritación.
Más allá del descarte científico. El libro destaca cómo los fenómenos descartados o ignorados por la ciencia convencional, tales como los estados místicos, los estados alterados de conciencia y lo que a menudo se etiqueta como «paranormal», son cruciales para comprender el alcance total del potencial humano. La irritación científica hacia la experiencia subjetiva revela un sesgo contra todo aquello que elude las metodologías actuales.
Ventanas a otras realidades:
- La revelación anestésica (James): El óxido nitroso reveló «formas potenciales de conciencia enteramente diferentes» de la vigilia normal.
- Hipnagogia (Mavromatis, Steiner): El estado entre la vigilia y el sueño ofrece acceso a estructuras cerebrales «más antiguas», a imágenes simbólicas y, potencialmente, a experiencias telepáticas o precognitivas.
- Formas selectivas (Moskvitin): La introspección revela el papel activo de la mente en la configuración de la percepción, vinculando los patrones «alucinatorios» internos con el mundo externo.
- Facultad X (Wilson): La capacidad de captar la realidad de «otros tiempos y lugares», lo que sugiere que la conciencia no está confinada al momento presente ni a la ubicación física.
Estas experiencias, a menudo relegadas al reino de la fantasía o de la patología por una visión del mundo científica y reduccionista, se presentan como evidencia de capacidades humanas latentes e indicadores de las posibles formas de la conciencia futura.
11. El ego es una etapa necesaria, pero su trascendencia desbloquea estados superiores.
El contenido de la realidad es solo el reflejo del contenido de nuestras mentes.
El auge del «Yo». El desarrollo del ego consciente fue un paso crucial en la evolución humana, ya que permitió la libertad intelectual, la autoconciencia y la creación de la civilización. Pensadores como Steiner y Gebser ven esto como una etapa necesaria, un «descenso a la materia» para ganar control e independencia.
Limitaciones del ego. Aunque es esencial, el ego también crea separación y limita la percepción. Ancla la conciencia en una sola perspectiva (conciencia perspectivista) y en el tiempo lineal, oscureciendo la realidad más profunda e interconectada que percibían los estados de conciencia anteriores o superiores.
Trascender, no eliminar:
- El «Sobrehumano» de Orage: La conciencia del ego por parte de un «yo» superior, un nivel más profundo de interiorización de la percepción.
- La «Conciencia del ego» de Steiner: La tarea de la época actual, pero que conduce a etapas futuras (Imaginación, Inspiración, Intuición) que integran las formas más antiguas.
- La «Libertad del ego» de Gebser: Un estado en la estructura integral donde se trasciende el ego, permitiendo que la conciencia se «fusione» con el origen sin perder la autoconciencia.
El objetivo no es destruir el ego, sino desarrollarlo plenamente para luego integrarlo en una percepción más amplia y completa, permitiendo que la conciencia perciba la realidad desde una perspectiva que incluya tanto al yo individual como al todo mayor.
12. El futuro de la realidad depende de nuestra imaginación consciente y de nuestra responsabilidad.
El futuro del mundo fenoménico ya no puede considerarse completamente independiente de la voluntad del hombre.
La conciencia da forma a la realidad. Partiendo de la idea de que el mundo fenoménico es una representación creada por la conciencia, pensadores como Owen Barfield y Jurij Moskvitin argumentan que el futuro de este mundo, incluida la propia naturaleza, depende de la evolución de la conciencia humana y de nuestras elecciones conscientes.
El poder de la imaginación. El «pensamiento beta» de Barfield y las «formas selectivas» de Moskvitin señalan los procesos imaginativos inconscientes que dan forma a nuestra realidad percibida. Tomar conciencia de estos procesos y dirigir nuestra imaginación de manera consciente es crucial para influir en el futuro.
Responsabilidad por el mundo:
- Barfield: Nuestra imaginación puede crear un «mundo fantásticamente horrible» (imaginación deficiente) o contribuir a una realidad más significativa (participación consciente).
- Moskvitin: La «antroposfera» (el mundo creado por la mente humana) está arraigada en la experiencia imaginativa o alucinatoria; nosotros imitamos y difundimos estas creaciones.
Characters
Plot Devices
Analysis
Resumen de reseñas
Una historia secreta de la conciencia recibe grandes elogios por su exploración de las teorías esotéricas sobre la evolución de la conciencia. Los lectores aprecian la visión integral que Lachman ofrece de pensadores como Steiner, Gebser y Wilson. El libro es alabado por su investigación de nivel académico, su estilo de escritura ameno y su capacidad para desafiar las opiniones predominantes sobre la conciencia. Algunos lectores lo consideraron transformador, mientras que otros habrían preferido una mayor conexión con los debates contemporáneos. En general, los críticos lo recomiendan como una lectura esencial para aquellos interesados en la naturaleza de la conciencia humana y su posible desarrollo futuro.
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